Por: Gustavo Leal.
La mujer ha sido nuestro ser amadísimo; al menos mi corazón siempre las ha tenido como algo muy especial en la vida y sus dolores me abruman y me enternecen. Hoy leyendo un estudio diseñado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas me dejó muy apesarado pues señala que nuestras mujeres, las colombianas, muestran una vulnerabilidad impactante y una indefensión muy alta para protegerse del VHI. Por cada dos hombres con SIDA hay hoy en día una mujer infectada, cuando hace dos década la proporción era de trece a una. Las causas son importantes señalarlas, pero también los remedios efectivos para contrarrestar ese maldito flagelo y veo con mucha preocupación que los nuestros no han tenido los efectos esperados pues antes de reducir el mal este ha aumentado considerablemente. El estudio sentencia con enorme crueldad que la población menor de mujeres de los estratos pobres comienzan sin protección su vida sexual a los 15 años, sin embargo, hay lugares en nuestro país en los que esa edad no es el rasero pues existen ciudades donde la actividad carnal comienza a los 13. La proyección cultural no ha penetrado con fuerza en esos lugares y el machismo y la confianza de pareja, así como la prostitución infantil causada por el turismo sexual y la depravación familiar están minando la juventud y despedazando la moral y el futuro de nuestras niñas que a veces son vendidas para ganar dinero o especies de gran valor y lo peor es que el ejemplo que les damos a nuestros infantes cunde y en el tiempo se ha convertido en un termómetro de machismo impresionante. Y nuestras damas crecen con temor y se humillan ante el macho y después de abandonadas salen a las calles a vender sin protección sus cuerpos y a que las cataloguen sin piedad y humanidad como brozas sociales. ¡Dios! Cuando nosotros comprenderemos con seriedad absoluta que venimos de una madre, que era mujer, que nos prestó su regazo para limpiar nuestras lágrimas y sollozos; que recibió los impactos de nuestras pataletas; que tenemos una generación de hijas que mañana serán madres y que si no protegemos con ahínco a la mujer actual los pueblos se destruirán porque la bondad de la mujer para superar los dolores y la paciencia para medir la injusticia no tiene paralelo en el mundo. No me importa los tecnicismos y las estadísticas mi queja es humana no matemática, es sobre la pobreza de iniciativa de nuestros gobiernos para blindar a nuestro ser amado: La mujer.
Datos: Fondo de Poblaciones. ONU.
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